Dieta y ejercicio antes, durante y después del cáncer
Comer helados
cremosos durante el tratamiento puede aliviar las molestias bucales.
Según los datos del informe Las
Cifras del Cáncer en España 2018 presentado por la Sociedad
Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer sigue subiendo aunque el 40 por ciento de los casos se podrían
evitar si se eliminasen factores de riesgo modificables, como
el tabaco, el alcohol, la contaminación, las infecciones, la obesidad y se
adoptasen unos estilo de vida saludable que dejasen atrás el sedentarismo.
Como recoge el código europeo de lucha
contra el cáncer es aconsejable consumir 5 raciones de frutas y verduras al día
y 2-3 veces a la semana, legumbres y pescado”, Además, esta dieta también
favorece que no aparezcan enfermedades cardiovasculares.
Una vez que tienen el diagnóstico y
empiezan con los tratamientos pautados por el especialista, destacan que el
plan de alimentación cambiará. “Durante
el tratamiento, especialmente si es con quimioterapia o terapias similares, la
situación es diferente. Lo que nos interesa en ese momento es que,
primero, el paciente coma bien; muchas veces la ingesta es difícil por la falta
de apetito, el cambio de los sabores y la aparición de náuseas. En estos casos
prima que el cuerpo esté bien y responda bien a los tratamientos y para ello
hay que seguir una alimentación rica en
proteínas, calórica, que favorezca que el cuerpo se rehaga de los tratamientos.
Esto no quiere decir que haya que comer un chuletón cada día, pero si nos
interesa que coma proteínas y que esté bien nutrido y alimentado”.
Respecto al tipo de alimentos ricos en proteínas que pueden consumir destacan algunos como el pescado, carne, huevo y lácteos, preferiblemente yogur o queso fresco. Así mismo, en momentos de mucha dificultad para comer, se pueden tomar batidos con yogur, fruta y galletas y purés variados. Lo ideal sería realizar 4-6 tomas al día de pequeña cantidad para facilitar las digestiones. “La alimentación tiene que ser equilibrada, variada y servirse en platos pequeños. Si tienen dificultad para ingerir agua por las náuseas, lo pueden sustituir por infusiones, entre ellas la de jengibre”.
Respecto al tipo de alimentos ricos en proteínas que pueden consumir destacan algunos como el pescado, carne, huevo y lácteos, preferiblemente yogur o queso fresco. Así mismo, en momentos de mucha dificultad para comer, se pueden tomar batidos con yogur, fruta y galletas y purés variados. Lo ideal sería realizar 4-6 tomas al día de pequeña cantidad para facilitar las digestiones. “La alimentación tiene que ser equilibrada, variada y servirse en platos pequeños. Si tienen dificultad para ingerir agua por las náuseas, lo pueden sustituir por infusiones, entre ellas la de jengibre”.
¿Qué ocurre si no tenemos apetito?
Por otro lado, la oncóloga médico
sugiere estimular el apetito con un
pequeño paseo de 15 minutos u otra actividad física suave antes de las comidas
y consumir antes de ellas frutos ácidos
como una rodaja de piña natural, una limonada, zumo de naranja o caldo.
¿Y si aparecen problemas bucales?
Además de la falta de
apetito los pacientes pueden tener heridas en la boca como consecuencia de la
quimioterapia (mucositis) o aftas bucales que se pueden prevenir con enjuagues bucales de suero
salino alternando con bicarbonato.
Si aparecen, los expertos
señalan que el primer paso que hay que dar es consultar al médico o enfermero
porque siempre se puede mejorar y seguir
una dieta que no sea ácida ni salada, y que no implique la
necesidad de masticar mucho. “Una cosa que va muy bien en estos casos son los helados
cremosos. Ante la garganta seca y molestias en la boca no solo son fáciles de
tomar, también mitigan esas molestias”,
Otros consejos que pueden facilitar la
alimentación son:
- Para la ingesta de caldos y batidos se puede emplear una paja.
- Se deben potenciar los alimentos blandos (pescado blanco, pollo), de textura suave (patata, zanahoria, calabacín, calabaza cocida), cremosos y frescos (yogur, cuajada, flan, natilla, compota).
- Se deben evitar los alimentos ácidos, picantes, en salazón, secos y duros, muy calientes o muy fríos.
Ejercicio físico en pacientes con cáncer
Respecto al deporte, al igual que en la alimentación los expertos indican que antes de recibir el tratamiento y una vez superada la enfermedad es bueno practicar ejercicio físico para mantener una buena salud en general y prevenir la enfermedad. De hecho, mantener una actividad física razonable, adecuada a la edad, como por ejemplo caminar intensamente una hora al día, unos 5 días a la semana ayuda a mantener el peso y reduce el riesgo de tener un cáncer.Durante el tratamiento, como punto de partida tenemos que tener claro que “el deporte puede estimular un espíritu de lucha y dar energía y motivación” A partir de ahí, la recomendación general es realizar ejercicio físico durante el tratamiento. Estudios en algunos tipos de cáncer como el cancer de mama evidencian que pautar deporte mejora la condición física, la tolerancia al tratamiento y la autoestima.El reto actual es lidiar con las limitaciones que tienen los pacientes por los tratamientos y las secuelas quirúrgicas. Ante esto, lo ideal es crear planes de ejercicios personalizados y adaptados a la situación de cada paciente y en formar a fisioterapeutas, entrenadores físicos y otros profesionales para poder dar la mejor atención al paciente. Estos programas de ejercicios estarán adaptados a sus recientes limitaciones, la edad, la situación física en general y las secuelas de los tratamientos.

